Fantasías Afrodisíacas

A lo largo de la vida sexual es natural transitar por diferentes niveles de motivación frente a las ocasiones sexuales que se nos presentan. Los cambios en los estados de ánimo, ciertas circunstancias de la vida, las variaciones hormonales, son solo algunas de las diversas causas que pueden influir para que se produzca una disminución en el deseo sexual.


Sin embargo es necesario reconocer, que más allá de los motivos que influyan en “las ganas de tener sexo “, cada persona cuenta con recursos propios para aumentar su deseo y así, retomar el control de su vida sexual.Un poderoso recurso para aumentar el deseo tiene que ver con la propia mente, con los pensamientos, con las fantasías.


Las funciones de las fantasías sexuales van más allá que la de estimular el deseo, también logran prolongar la excitación, intensificar la experiencia sexual, desencadenar orgasmos. Además, son grandes aliadas a la hora de evadir la monotonía.


En las fantasías tu imaginación puede volar tranquila en la dirección que elijas. Son seguras, porque son secretas, no tienen por qué ser descubiertas y, porque no representan hechos reales, no tenés porque juzgarlas dado que se presentan en el plano de lo irreal. Las fantasías son fantasías y allí no hay reglas.


Según encuestas e investigaciones las fantasías contienen ciertos rasgos diferentes entre hombres y mujeres. Las fantasías masculinas suelen ser básicamente genitales e ir acompañadas de visualizaciones muy explicitas y obvias. Las mujeres en general fantasean con situaciones eróticas románticas cargadas de emociones. Es frecuente en la mujer incorporar todos los sentidos al servicio de la fantasía, aromas, sonidos, sensaciones táctiles.Existen recursos para aumentar la creatividad en las fantasías como por ejemplo los estimuladores femeninos aptos para usar en el agua. Las” fantasías acuosas” son fáciles y sencillas para imaginar y jugar: la ducha… un hidromasaje… el mar, y te dejo a vos para que sigas fantaseando.


De Francesca Johnson (Meryl Streep) en Los puentes de Madison:

“Pensé que él había estado allí solo unos momentos antes. Estaba tumbada, donde el agua se había deslizado por todo su cuerpo. Y me pareció intensamente erótico. Casi todo lo relacionado con Robert había empezado a parecerme erótico.”


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