DESEO

De la novela "Shangai baby" de Wei Hui:

"Se acercó un hombre muy guapo, tan guapo que dolía, daba miedo enamorarse de él y ser rechazada. Era alto, de piel luminosa, miraba de reojo como un zorro, tenía esa famosa "mirada de zorro". Sus rasgos y su porte elegante tenían un aire gitano. Me llamaba la atención la barba que le crecía en el mentón, que le imprimía un toque tosco, varonil a su dulce y pura belleza y me brindaba una sensación especial"

Deseo, primera emoción que aparece en la respuesta sexual, son las ganas, los pensamientos que motivan, la energía que se inicia, el anhelo del cuerpo que nace y se llena de imágenes en la mente.

¿Quién dijo que el deseo es menos intenso en la mujer? No, no se trata de intensidad, la diferencia está en cómo surge y permanece.

Ciertos fenómenos psicológicos pueden hacer, en parte, la diferencia. El hombre disocia con más facilidad el deseo sexual de los sentimientos, en cambio, las emociones interfieren en las ganas de la mujer: ¿estas enojada?, ¿Preocupada?, ¿Tensa?

El deseo atraviesa, en ellas, caminos más complejos hasta hacerse presente. Cada mujer tiene sus propios laberintos mentales que activan o evaporan las ganas.

Algunos definen el deseo sexual masculino como “más directo”, inmediato, es un deseo que está latente y surge del interior. Las mujeres, en cambio, tienden a describirlo como una emoción que suele movilizarse desde el exterior. Van a influir: el entorno, la actitud, el estimulo… algo allí afuera pone en marcha sus cabezas.

Muchas mujeres reconocen que ciertas acciones involuntariamente excitantes de los hombres suelen ser gestos que no tenían como intención inicial la feliz consecuencia de despertar el deseo de la mujer.

En los actos más simples está la felicidad y… el erotismo!

Lic. Patricia


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